Si hay algo que acompaña siempre a una marca y le identifica, es su logotipo. Por eso, nuestro logotipo debe ser apropiado y actual, y debe comunicar de forma clara la esencia de la empresa.

Parece que poco a poco, las empresas, independientemente de su tamaño o nivel de facturación, se van dando cuenta de que la imagen que proyectan en el mundo tiene cada vez mayor importancia. En un mundo globalizado y con una competencia feroz, la visión que tienen de nosotros nuestros clientes puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Un logotipo consistente y original hará que los posibles clientes tengan confianza en nuestra marca, mientras que un logotipo anticuado y mal planteado, proyectará una imagen pobre y poco eficaz, consiguiendo que los clientes prefieran a la competencia.

 

Renovarse o morir

Un logo no debe ser algo inamovible. Debe mantenerse fresco y evolucionar al tiempo que la marca..

Un buen rediseño o restyling, debe actualizar el logotipo en concepto y estética, conservando a la vez la continuidad de los valores que transmitía el antiguo logotipo, potenciándolos y clarificándolos. Debe adecuarse a las nuevas expectativas y simplificar su diseño para facilitar su comprensión y conseguir el máximo impacto.

 

¿Cuándo rediseñar la marca?

Existen diferentes razones por las que es necesario realizar un restyling. Algunas pueden ser:

Si nuestra imagen gráfica no sirve para el entorno online, sí o sí, debe empezar el proceso de rediseño. Hoy en día, una marca que no está en internet y online, simplemente no existe. Nuestra marca debe ser polivalente para todos los escenarios.

Si nuestro negocio ha canviado de orientación, sea por necesidad o incluso por un cambio generacional, es el momento de cambiar también la marca para adaptarla a lo que la empresa es ahora.

Si nuestra identidad visual ha quedado obsoleta y es necesario aportar un nuevo atractivo a la imagen para conseguir el posicionamiento que deseamos actualmente. A menudo empezamos con un logo sencillo que cumple con las necesidades iniciales, pero cuando nuestra empresa comienza a crecer, nos vemos obligados a tener una imagen más profesional.

 

¿Qué opciones tenemos?

Que el cambio sea más o no agresivo, dependerá de si estamos muy alejados de nuestro posicionamiento. Así que tenemos dos opciones: o bien seguir la misma línea del logo antiguo y realizar un rediseño, o diseñar una nueva identidad corporativa, adaptándola a la nueva visión de la compañía. En cualquier caso, podemos ayudarte.